4.10.08

Extraña escena de amor

Miro la calle desde el balcón. Y de pronto, en esta mañana quieta, un griterío rompe la calma entre los paseantes. “¡Agárrenlo, agárrenlo!”, escucho. “¡Párenlo, párenlo!”, ruega alguien con premura. Un flaco avanza a toda velocidad, desesperado, esquivando a hombres que quieren detenerlo con zancadillas y ataques nerviosos. Intentan atraparlo, pero el flaco se escabulle. Y sigue.
Surgen espontáneos desde los edificios. Pronto se organiza un escuadrón que logra la captura frente a un restaurante. El agitado corredor evalúa a la tropa, calcula, hace amagos mientras busca una salida. Pero alguien lo sorprende con un golpe por la espalda. Y el tipo cae.
Entonces aparece una mujer, quizá la novia del flaco, que contiene a la pandilla y evita el linchamiento en el último segundo. Ella recoge al perseguido, lo abraza, lo besa y revisa sus heridas.
La turba se dispersa entre bufidos de decepción. “¡Hay que darle a ella, hay que darle a ella!”, grita una gorda cuando se aleja.

2 comentarios:

Freddy dijo...

Chico vos no y que no ibas a estar de sabático pues? Que bueno que escribiste algo. Un abrazo

Catherina dijo...

¡Cierto! sabia gordura!